La Edad Media es un periodo de tiempo caracterizado por un atraso cultural
e intelectual. Podemos diferenciar dos etapas en este periodo: la Alta Edad
Media y la Baja Edad Media. La primera etapa comienza en el siglo V, con la caída de Roma en el año 476 d.C., hasta
el siglo X. No obstante, el paso de la Edad Antigua a la Edad Media se produjo
de forma gradual. A partir del siglo III los pueblos bárbaros comenzaron a
invadir el Imperio Romano de Occidente. Las continuas incursiones bárbaras
provocaron una progresiva ruralización, donde la gente se fue asentando en
grandes latifundios. Además de esto hubo un descenso del comercio y menos
circulación de la moneda y los pueblos barbaros poco a poco se fueron
extendiendo por todo el territorio creando asentamientos paleocristianos. Estos
pueblos instauraron las monarquías germánicas hereditarias, que tenían un papel
sagrado otorgado por el cristianismo, respetando, por otro lado, la lengua
latina, las técnicas constructivas y el derecho romano. Este proceso de nueva
ocupación prosiguió hasta el siglo VIII, cuando estos pueblos comenzaron a verse
amenazados por el islam. Además, en este último tramo de la Alta Edad Media
surgieron dos imperios, el imperio Carolingio, con la coronación de Carlomagno
en el año 800, y el imperio Otomano, con Otón I. Ambos imperios pretendieron
reconstruir el imperio romano, sin llegar a lograrlo. Además el Imperio
Carolingio fomentó el feudalismo como sistema social.
Tras estos dos imperios, comienza la Baja Edad Media, que va de los siglos
X al XV. Este periodo viene marcado por una serie de cambios y progresos muy
significativos, como el incremento demográfico, un incremento del prestigio del
cristianismo en el Mediterráneo y un aumento del sistema feudal, que produjo un
mayor comercio, creando grandes redes comerciales y la banca, y un crecimiento
de las ciudades. Al mismo tiempo, la economía y el mundo laboral se veían
regulados por los gremios y en el mundo religioso surgieron una gran cantidad de
órdenes religiosas con una misión evangelizadora, cultural, educadora y
sanitaria. Además de esto, durante éste periodo surgieron las primeras ferias y
universidades, como Oxford o Bolonia. A pesar de esto, en el siglo XIV, se
produjo una profunda crisis causada por una baja productividad agrícola y el
aumento de la mortalidad causada por las continuas epidemias, como la gran
peste negra y las constantes guerras, como la Guerra de los 100 años.
Por lo que respecta al Imperio Romano de Oriente, ahora conocido como el
Imperio Bizantino, el cual duró más que el Imperio Romano de Occidente debido a
la mayor dinámica comercial y cultural y a que logro pacificar sus fronteras
con los persas-sasánidas. Durante un periodo de tiempo experimentó un periodo
de gran impulso. Pero a partir de los siglos VII y VIII, el incremento de las
presiones bárbaras, persas e islámicas acabaron con la pérdida de sus
provincias más lejanas y con la caída de Constantinopla en 1453, hecho que
marca el final de la Edad Media.
A parte de todos estos acontecimientos, de forma paralela tuvo lugar
durante este periodo el auge del Imperio Islámico con la aparición del profeta
Mahoma. Este imperio tuvo una rápida expansión por números territorios
enriqueciéndose de las civilizaciones que conquistaba. Esta expansión fue
frenada por las constantes amenazas y frentes que tuvo que mantener este
imperio, como la reconquista, la guerra de los mongoles en China, las cruzadas,
etc.
Por lo que concierne a la presencia de este Imperio en la Península Ibérica,
más en este periodo como Al-Andalus, ésta fue rápidamente conquistada por el
Imperio Islámico. No obstante, los continuos cambios en la forma de gobierno y
las tensiones entre los distintos Reinos Taifas, provocan la pérdida de la
península que acaba con la entrega del último Reino Nazarí de Granada.


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